Rompimientos en el Ayuno: El Fuego que Derrite las Montañas

Hemos llegado al cierre de este glorioso segundo día de Ayuno Nacional. Si los mensajes anteriores prepararon la tierra y sembraron la semilla, el mensaje final, traído por el Rvdo. Carlos Perdomo, ha sido el rayo del cielo que lo enciende todo.

Rompimientos en el Ayuno: El Fuego que Derrite las Montañas
Imagen por: DECOM Diseños
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Hemos llegado al cierre de este glorioso segundo día de Ayuno Nacional. Si los mensajes anteriores prepararon la tierra y sembraron la semilla, el mensaje final, traído por el Rvdo. Carlos Perdomo, ha sido el rayo del cielo que lo enciende todo.

Bajo el título "ROMPIMIENTOS EN EL AYUNO", y con la artillería pesada de Isaías 64:1-2, hemos sido llevados de la petición a la súplica, y de la súplica a un clamor visceral por una intervención divina que lo cambie todo.

El Rvdo. Perdomo nos ha recordado que el ayuno no es un ejercicio pasivo de abstinencia; es una declaración de guerra espiritual. Es el grito desesperado del alma que dice: "¡No acepto más la realidad presente!"

"¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!" (Isaías 64:1-2)

Este pasaje no es una oración; es un clamor. El Pastor Perdomo desglosó este clamor en tres etapas de un verdadero rompimiento.

1. La Petición Audaz: "¡Oh, si Rompieses los Cielos y Descendieras!"

El profeta no pide una visita suave. Pide un acto violento de invasión divina. "Romper" (del hebreo qara') es la palabra para "rasgar" o "desgarrar", como se rasga una vestidura.

  • Estamos en ayuno porque estamos cansados de un "cielo cerrado". Estamos hastiados de la distancia, de un ministerio donde Dios es una doctrina y no una Presencia tangible. El Rvdo. Perdomo nos desafió: ¡El ayuno es nuestra forma de golpear el cielo de bronce hasta que se rasgue!
  • El "Rompimiento": Un rompimiento no es una puerta que se abre suavemente; es una pared que se demuele. Es Dios rasgando la atmósfera espiritual que el enemigo ha construido sobre nuestra nación, sobre nuestra iglesia y sobre la "mies". No oramos por una llovizna, ¡clamamos por un diluvio!

2. El Resultado Inevitable: "A tu Presencia se Escurriesen los Montes"

Cuando Dios desciende, la geografía de lo imposible cambia. Los montes, símbolo bíblico de reinos, potestades, y obstáculos inamovibles, no son "escalados" ni "rodeados". ¡Se "escurren"!

  • ¿Cuál es tu monte? ¿Es la apatía de la iglesia? ¿Es el sistema de pecado en tu ciudad? ¿Es el problema de que "los obreros son pocos"?
  • El mensaje es claro: Deja de enfocarte en el tamaño de tu montaña y enfócate en el peso de Su Presencia. Un rompimiento de Su Presencia no negocia con el obstáculo; lo derrite. Lo que ha permanecido sólido por generaciones (vicios, fortalezas ideológicas, miseria espiritual) se vuelve líquido e informe ante el descenso del Dios Todopoderoso.

3. La Naturaleza del Descenso: Fuego Abrasador que Hierve

El profeta define la Presencia de Dios con dos tipos de fuego. ¡Este es el corazón del rompimiento!

  • A. "Como fuego abrasador de fundiciones":
    • Una fundición es donde el metal crudo es purificado. El fuego derrite el metal para separar la escoria de lo valioso. El Pastor Perdomo fue directo: el primer lugar donde el rompimiento ocurre es en el obrero. Dios desciende para quemar nuestra escoria: el orgullo, los métodos humanos, el pecado oculto, la pereza. Queremos un rompimiento "allá afuera", pero Dios lo inicia "aquí adentro". El ayuno es invitar a ese fuego de fundición a nuestras vidas.
  • B. "Fuego que hace hervir las aguas":
    • ¡Esta es la cura divina para la tibieza! El "agua" es el estado natural de la comodidad, de la complacencia (Apocalipsis 3:16). Un fuego que "hace hervir" es un fuego que agita, que incomoda, que no permite el estancamiento.
    • Un rompimiento de Dios acaba con el ministerio "tibio". Trae una santa agitación, un fervor, una pasión que no puede ser contenida. El agua hirviendo no puede ser ignorada.

4. El Propósito Evangelístico: "Para que Hicieras Notorio Tu Nombre"

¿Por qué clamamos por este fuego? ¿Para tener una buena reunión? No. Isaías nos da el propósito evangelístico, conectando directamente con el lema de nuestro ayuno.

  • El rompimiento no es para nuestro gozo; es para que los "enemigos" y las "naciones" (¡La Mies!) vean y teman.
  • La mies es mucha, pero está cautiva. Los obreros son pocos, porque nos falta el poder de un Dios notorio. El mundo no se impresiona con nuestros programas; se impresiona con el fuego. Cuando las montañas de pecado en la vida de la gente comiencen a derretirse por Su Presencia, cuando el fuego de Dios haga hervir a una iglesia tibia, entonces haremos "notorio su nombre". Las naciones no tiemblan ante una iglesia elocuente; tiemblan ante una iglesia en llamas.

El Cierre de un Día, el Comienzo de un Rompimiento

Este segundo día de ayuno cierra con un desafío atronador. El Rvdo. Carlos Perdomo nos ha dejado en el umbral, no de una bendición, sino de una detonación espiritual.

El ayuno es el riel. La oración es la locomotora. Pero lo que estamos pidiendo es que Dios mismo sea el fuego que rasgue los cielos. ¡Basta de ministerios en la orilla! ¡Basta de coronas sin testimonio! ¡Basta de redes vacías!

¡Oh, Dios, rasga los cielos y desciende! Que este ayuno encienda el fuego que derrita los montes y haga hervir las aguas, hasta que la mies, temblando, reconozca Tu Nombre. Amén.

Autor

Pablo José Ascanio
Pablo José Ascanio

Director General de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la Iglesia Pentecostal Unida de Venezuela. Desarrollador Full Stack, #DECOM, #IPUV, #UPCI

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